Torres del desierto

[Desnivel nº 327]
Un día leímos en el blog de un rufián, llamado Simón Elías, que: “La esposa de un conocido aperturista pirenaico podía saber lo que había disfrutado su marido escalando por la cantidad de mierda que encontraba en sus orejas, cuando volvía a casa”. El artículo estaba plagado de comentarios de este tipo y otros aún más peregrinos sobre sus gustos escaladores y sus viajes al desierto de Utah. Dejaba intuir que en las torres de arenisca se pueden encontrar vías, en teoría fáciles, de las que te tienes que bajar con las orejas gachas, no importa el grado que hagas. Y que otras sólo se pueden subir si dejas a un lado todas tus ideas sobre la escalada libre y abrazas la filosofía del “cuchillo entre los dientes”. Vamos, arena y suciedad suficiente para llenar orejas mucho más grandes y profundas que las nuestras. ¿Hay algún plan que pueda sonar más apetecible para unas vacaciones de ensueño?

Publicado en Desnivel nº327

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