Click, click, click, click (cámara de fotos disparando), tac, tac, tac, tac, (aporreando teclado), discusiones sobre puntos de vista, ángulos, estilos, frases y expresiones. Muchas llamadas telefónicas, reuniones y muchos, muchos correos electrónicos para llegar a esto: ocho páginas de texto y fotos. Un pequeño vistazo, muy personal, a un sitio bastante singular: Casal Pianos.
Casal Pianos: ¡Buen trabajo chavales!
Kalymnos: Escaladas a todo confort
Escalar en Kalymnos es muy cómodo. Vives en un apartamento del que en 20 minutos llegas a las vías andando. Cenas todos los días cosas ricas, te puedes bañar en el mar y la gente de la isla es bastante agradable. Y por supuesto, las vías: largas, buenas y bien equipadas. ¡Aunque no todas son chorreras! En un ambiente así sólo te tienes que preocupar de escalar y descansar.
Casal Pianos: Más Peak District que Indian Creek
Y es que la tecnología nos tiene dominados, un email lleno de información sobre un sitio nuevo con fisuras en Portugal, con fotos claro. Otro email para resolver dudas con Isabel Boavida, una más que amable escaladora portuguesa, que nos responde con más información y unos valiosos enlaces a otras webs y links. Ahora otro email para preparar un Kebabmeeting en la sede social de Clownclimbing y decidir así cuando, como y que vamos a hacer en Portugal. Con lo que al día siguiente una cadena de emails para darle el punto y final a la tecnología y pasar a la acción…Ha llegado el momento de las fisuras portuguesas.
Albarracín: Tiempo de Bloque
¿Qué hace un recio como yo en Albarracín? La escalada más larga mide 7 metros, no se necesita la cuerda y desde la cumbre de ninguno de los bloques se ve el horizonte en el infinito. Pues lo que todo el mundo: saltar, cruzar, talonar, empotrar, mantel, voltereta para adelante, voltereta para atrás, culetazo en la colchoneta, portear, reir y acabar con los brazos doloridos de tanto escalar. Como lo definió un amigo: “Esto es un parque de atracciones”. Pero mejor. Aquí no me canso de venir. La montaña rusa es diferente cada día y está escondida entre pinos. ¡Y el crash pad es mucho más cómodo que la cuerda para dormir la siesta! A Albarracín hay que volver seguro.