Cambio completo de dirección hacia Vosges. Nada de viajes exóticos ni de dormir en una tienda de campaña en medio de un desierto. Cuando se viaja en la mitad de la vieja Europa las cosas no se hacen así. Hay que alquilar una casa, un coche, dormir en una cama y a veces cenar en un restaurante. Al aparcar el coche parece que la guía te ha engañado, desde ahí no se ve nada digno de ser escalado, pero cinco minutos andando a través del bosque y una torre de arenisca aparece de repente entre los árboles. Todos los esfuerzos han merecido la pena.

